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domingo, 23 de octubre de 2011

Ahora sé que no hay calcetines para el pie izquierdo, ni para el derecho.

Adoro los bolis bic y los chicles de menta, me cago en quien inventó las matemáticas y en la madre que parió a la peluquera que me cortó “las puntas”. Vivo más de noche que de día. Hago problemas y los dejo sin solución, no me importa lo que dirán, me importa él, lo de verdad. No aguanto las mentiras ni las personas que apestan a falsedad, odio la mierda y a los cosas en general, amo los zapatos de tacón. Los domingos suelo jurar que cambiaré de vida, pero mientras tanto, ya me ves.
Ahora sé que no hay calcetines para el pie izquierdo, ni para el pie derecho. Que los tacones a las cuatro de la mañana en una fiesta, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas.
Y lo más importante, sé que de siete días a la semana, yo te quiero ocho.

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